Primera Plana, oda al sensacionalismo

Cine, Reseñas

Por: Alicia Delicado

La esencia del periodismo es mostrar a los ciudadanos los acontecimientos que ocurren a su alrededor. El problema surge cuando esta actividad se convierte en una profesión y es remunerada, el periodismo comienza a entenderse como un negocio, las noticias se convierten en mercancías y la esencia primigenia de este ejercicio se corrompe, apareciendo así el sensacionalismo.

El concepto de sensacionalismo lo aborda de manera magnífica la película Primera Plana de Billy Wilder. En 1974 el cineasta austriaco decidió denunciar la situación de amarillismo que invadía la actividad periodista en la época, usando la obra de teatro homónima de Ben Hecht y Charles MacArthur. Aunque esta había sido trasladada ya al Séptimo Arte en 1931 de la mano de Lewis Milestone con el título de Un gran Reportaje.  Sin embargo, a la historia le faltaba algo, el toque humorístico ácido y mordaz de Billy Wilder.

El director de Con faldas y a lo loco consigue burlar los aspectos más bajos, pasionales e instintivos del ser humano (la competitividad, el aprovecharse del compañero, el egoísmo, la vaguería, la picardía). Todos ellos son expuestos de una forma cómica que entretiene al espectador. Además combina el humor con ágiles diálogos que dan gran dinamismo a una película donde los espacios visuales muy reducidos, como por ejemplo: los momentos más relevantes del film se desarrollan en la sala donde se encuentran los periodistas.

El relato del film está invadido por buitres que ocupan la profesión. Aunque, al menos hay alguien con más talento y devoción periodística que se salva, el protagonista, el cronista del Examiner. Hiddy Johnson, es un chico apasionado por la escritura y constante en su tarea, pero, a veces, no se ciñe a la verdad o trata de construir realidades. Hiddy sigue más las reglas que le impone el medio; pero aún así, es lo mejorcito dentro de tanto carroñero. Por ello, su jefe no quiere que deje la prensa por amor.

Para finalizar, otro tema que aborda el film es el sacrificio del periodismo que en ocasiones te obliga a elegir entre tu vida y tu obra. Aún así, un periodista que abandona la actividad no dejará de serlo, como bien describe el director del Examiner, Walter Burns: “No le pueden borrar las manchas a un leopardo, ni enganchar un pura sangre a un carro, no estará en su ambiente”.


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